miércoles, 7 de abril de 2010

Certeza de un martes que te amanece.




Lo sé.

Un día llegara,
en que la rueca de los tiempos
me engarce a tu cabello,
en que andara mi paso
compañero de tu paso
y va a estar mi corazón
nutriéndote las venas.


Lo sé,
como sé a esta madrugada que te piensa
a la tostada en mi boca,
al transito que espera.


Como a las ciudades nuestras
ciñendo estos augurios,
las viejas calles nuevas
que descubriran,
tan pronto
de asombro las sonrisas.


Lo sé.
Que vibrara tu canto
curandome las penas.

Y en las olas...
escamas de tus besos
Y en tu orilla...
felices mis arenas.